ALMUÑÉCAR. La noche del Martes Santo sexitano estuvo llena de devoción y saetas al «Moreno», como le llaman los devotos a Jesús Atado a la Columna (Cristo de los Gitanos), desde la salida del templo de El Salvador, en el barrio del P-4, hasta el encierro en el mismo, después de realizar la estación de penitencia por las calles de Almuñécar.
Uno de los momentos más emotivos y bellos fue la salida del templo. Las luces apagadas hacía que destacara el paso que estaba jalonado por cuatro hachones de fuego que iluminaban la imagen del Cristo. Sigue leyendo





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