«La Veintiuna no es una playa para perros», dice la presidenta de la Comunidad de Propietarios Los Ramos

ALMUÑÉCAR. Recientemente el Ayuntamiento presentó este espacio habilitado para que los usuarios que quieran puedan acudir a la playa con sus perros. Son muchos los que aplauden la medida pero también los hay quienes la critican.

Publicamos el escrito que nos ha hecho llegar la presidenta de la Comunidad de Propietarios Los Ramos, frente a la playa La Veintiuna, en la que expone y argumenta por qué -según ella y vecinos de su Comunidad- La Veintiuna no es playa para perros.

<<Nuestra playa, situada a 30 metros de la Urbanización Los Ramos, en el Paseo de Cotobro, no cumple ninguno de los requisitos de las diferentes normativas elaboradas para el establecimiento de playas caninas. Las playas para uso canino deben estar alejadas de zonas urbanizadas. Debe ser una playa arenosa, como se exige para facilitar su limpieza, y no un amasijo de piedras fruto del abandono municipal durante años. No es una parte de la playa la que se dedica a los perros, sino toda la playa, una playa pequeñita, con lo que hace prácticamente imposible que los vecinos podamos bajar tranquilamente, sin que el correteo y ladrido de los perros nos acechen por todos lados… Además, sus ladridos llegan nítidamente a nuestras casas. Hablamos por la experiencia de compartirla todos los veranos con perros, a pesar de que aún no estaba autorizada su presencia en la playa. 

Desgraciadamente los intentos ocasionales, hace años, de mejorar la playa, resultaron un fiasco. Se arrojó tierra procedente de la presa de Rules, y más piedras y piedras, sin sentido, como si la playa fuese una escombrera. La colocación de grandes rocas en la escalera que hay frente al edificio del Épsilon acabó rematando la situación.

Hemos oído decir a unas “mentes iluminadas”, que no hay que arreglar la playa, que es una playa natural y salvaje: Sí, es una playa natural que ha sido salvajemente arruinada por el descombrado progresivo desde constructoras a vertidos municipales procedentes de otras playas. En definitiva un desastre, sin que los vecinos de los edificios Épsilon y Los Ramos hayan sido considerados o tenidos en cuenta por los representantes municipales para adecentarles una playa medio digna.

Alguien, no se sabe quién ni los motivos, decidió un día el abandono progresivo de nuestra playa. Se ha quitado el cartel de prohibido acampar y no acceso con animales, se ha quitado una ducha, la que hay apenas funciona, se ha dejado de quitar piedras, de echar arena, de allanar…Aún así los vecinos hemos seguido bajando a bañarnos, con zapatillas para poder entrar, con dificultad pero entramos. Siempre hay algún vecino que abre un camino hasta la orilla, quitando las piedras a un lado y otro, lo que facilita la entrada al agua. Cuando el verano está más avanzado, a veces nos encontramos con dos o tres calles hechas. Bajamos con las sillas para tomar el sol, sigue siendo tranquila y la queremos…antes nuestros hijos y ahora los nietos han aprendido en ella a nadar, a bucear, a disfrutar del fondo marino… y además, lo que no es frecuente en Almuñécar, casi a quince o veinte metros de distancia el agua no cubre…en fin qué les digo, que con un poco de cuidado municipal sería una playa maravillosa…

Las rocas y el pedregal no estuvieron siempre ahí. ¿Por qué no estudiar una pequeña intervención que eliminase tanta roca vertida de modo incontrolado, y que tanto nos dificulta el acceso, y fijar un pequeño espigón en el lugar adecuado que evite el arrastre, y sin nada más dejar que ella evolucione de modo natural?

Desde que entrevimos la posibilidad, por diferentes rumores, de que algún grupo político estaba planteando que la playa Veintiuna se destinase para el uso de perros, los vecinos comenzamos a remitir y registrar diferentes escritos al ayuntamiento manifestando nuestro rechazo y argumentando diferentes razones para ello.

Ya desde el año 2019, manifestaba el rechazo a esta decisión, reforzada con otros escritos remitidos por los vecinos y también a través del correo electrónico dirigidos al concejal responsable de playas, así como a la alcaldesa de Almuñécar, a la Delegación de Costas y a la Jefa de Salud de la Delegación de Salud y Familias de Granada. En el último escrito, enviado por decenas de vecinos con fecha 17 de junio de 2021, decíamos: …”no estimamos razonable que nos desposean de la playa contigua a nuestros domicilios para que sea usada por todos los usuarios acompañados de sus canes de toda la localidad de Almuñécar y demás poblaciones adyacentes, y a los vecinos colindantes se nos obliguen a desplazarnos a otras playas más lejanas, pues ciertamente por las dimensiones de la playa y por el potencial número de usuarios que podrían acceder con sus perros, la playa se convertiría en un lugar nada aconsejable desde parámetros de limpieza, calidad sanitaria, salubridad, comodidad y bienestar que impedirían los usos comunes y acordes con la naturaleza de las playas, tales como pasear, estar, bañarse, navegar, pescar, etc. que establece nuestra normativa de costas”.

Sin embargo, desde el día 28 de octubre, un cartel del ayuntamiento de Almuñécar la califica como “playa canina”, sin criterios técnicos algunos y meramente por decisión política, sin que hayan contestado, valorado o tenido en cuenta la opinión de tantos vecinos. Parece que es muy fácil y “barato” hacer una playa canina, únicamente poner dos cartelitos. Las razones por las que los políticos de Almuñécar han elegido esta fecha que no es de baño, se nos escapa. Quizás han querido evitar una protesta generalizada al estar ausentes la mayoría de vecinos propietarios. Pero lo que sí han logrado en este puente de Los Santos, y lo que temíamos y tememos, es que los vecinos que pasean con sus perros hasta Cotobro, se paren, lean el cartel y entonces bajan sus perros a la playa, no a bañarse, sino a hacer caca y pis. La Veintiuna se convierte en un “pipí can” gigantesco, un “mingitorio canino”, como decíamos en un escrito. Esto afectará gravemente las condiciones sanitarias de la zona. Para más inri, algún dueño de perro advierte del “peligro de que su perro se parta una pata con esas piedras”; porque los dueños de perros, y con razón, no están contentos con esa playa canina. Porque además no se trata de que las personas que no poseemos perros nos neguemos a que existan playas especiales para que los usuarios con perros puedan disfrutar con sus animales domésticos, pero consideramos que deben de establecerse en lugares más adecuados en situación y dimensión, alejadas y separadas de zonas edificadas y consecuentemente habitadas y por supuesto fuera de núcleos urbanos, como así existen en algunos municipios costeros de Andalucía (Motril, el ejemplo más cercano).

Y para todo ello, el ayuntamiento se ha saltado la normativa y las mínimas exigencias de salud medioambiental. No ha solicitado, como es preceptivo, la autorización necesaria de la Consejería de Salud y Familia de Andalucía que es la que habilita sanitariamente el uso de las playas.

Una decisión de tal calibre que afecta a nuestra comunidad, debería contar al menos con un debate previo e información a los vecinos sobre los pros y contras de esta medida. Y son muchos más los contras. Que la playa Veintiuna, haya sido abandonada y dejada de la mano de Dios, durante tantos años, por la administración, no debe ser la causa y el justificante que lleve, a los políticos, a destinarla para el uso y disfrute canino. ¿Y nosotros?

Porque a pesar de todo, es nuestra playa. A ella bajamos, con nuestras sillas y escarpines, a tomar el sol, bañarnos, charlar o leer. Quitamos piedras, y hacemos calles, para acceder al agua, siempre limpia. Sentarse a leer, rodeada de perros o ladridos, no es una opción. Como tampoco lo es tener a 30 metros una playa contaminada con los excrementos y ladridos de los perros. De verdad que no. Quizás un poco más allá, camino de Cotobro, en la siguiente playita, donde no hay ninguna edificación.

Tener una playa canina a cualquier precio, para competir con Motril, es una barbaridad. 

A pesar del lamentable silencio del Ayuntamiento de Almuñécar y de la falta de respuesta a nuestros escritos, haremos todo lo posible para evitar este despropósito que afecta a nuestro entorno.

Por su cercanía a las viviendas, por su tamaño, por su composición, por su incumplimiento de la normativa, por su impacto sobre los vecinos: LA VEINTIUNA NO ES UNA PLAYA PARA PERROS>>.


Presidenta de la Comunidad de Propietarios Los Ramos


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