Cultura invierte más de 30.000 € en la restauración de 7 piezas depositadas en el Museo de Bellas Artes de Granada

GRANADA. Tres equipos de profesionales trabajan en los talleres del centro en la recuperación de una escultura, cinco tablas y una pintura.

El delegado territorial de Cultura y Patrimonio Histórico, Antonio Granados, la directora del Patronato de la Alhambra y el Generalife, Rocío Díaz, y el director del Museo de Bellas Artes, Ricardo Tenorio han visitado los talleres donde se llevan a cabo los trabajos de limpieza y conservación de cinco pinturas sobre tabla de principios del siglo XVII; una pintura sobre lienzo, que representa una Virgen con el Niño, de escuela flamenca; y una escultura en madera policromada, concretamente una Inmaculada Concepción de escuela granadina, en las que la Junta de Andalucía ha invertido más de 30.000 euros.

Estas labores están fijadas dentro de la programación de mantenimiento de las colecciones en 2020, que “pese a haberse visto interrumpida, se ha retomado para finalizarla dentro de plazo”, ha señalado Antonio Granados, quien ha destacado el esfuerzo y el trabajo que se hace desde la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico para financiar el mantenimiento de las piezas de los museos, así como desde las propias entidades museísticas por mantener y difundir sus colecciones. “Es nuestra labor contribuir a conservar el patrimonio granadino y andaluz y por eso ya trabajamos en la programación de 2021 para seguir con recuperando obras en mal estado”, ha afirmado.

Ricardo Tenorio ha precisado que están operativos dos espacios destinados a taller de restauración en los cuales trabajan tres equipos al mismo tiempo, manteniendo la distancia social, uno de la propia entidad y dos contratados. “Para poder acometer otros trabajos se hace necesario, como es habitual en todos los museos gestionados por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, recurrir a profesionales externos”, ha aclarado Tenorio.

El Museo de Bellas Artes de Granada cuenta en su plantilla con una restauradora Carmen Juliá Toledano, que además de ejecutar la programación anual en restauración, también se ocupa de la conservación preventiva de las colecciones, expuestas o no, así como de otras tareas asignadas a su área de trabajo. En éstos momentos se interviene una escultura policromada de escuela granadina del siglo XVII y un fragmento decorativo con grutescos sobre tabla del siglo XVI.

La restauradora Carmen Juliá Toledano es la encargada de la restauración de una escultura en madera policromada, procedente del Monasterio de San Jerónimo, anónima del XVII. “La restauración además de volver a fijar las piezas del soporte que se han movido, está orientada a la limpieza de suciedad y a la eliminación de los extensos repintes que cubren toda la superficie de las telas, quedando libres las carnaciones. El análisis químico y al microscopio de las muestras obtenidas han documentado la existencia de varias capas superpuestas, quedando la policromía original bajo ellas pero que es recuperable” ha explicado Ricardo Tenorio.

De las cuatro tablas se encarga el restaurador José Cepero quien ha apuntado que presentan la dificultad de la restauración del soporte, ya que el tiempo, las malas condiciones ambientales a las que han sido sometidas desde antiguo y, sobre todo, la acción de los insectos xilófagos, ha deteriorado el soporte llegando en ocasiones a separar los tableros constitutivos de cada obra y perdiendo materia y con ello capacidad mecánica. El tratamiento que se les está practicando se basa en el principio de la intervención mínima posible y consiste en proporcionarle estabilidad en el reverso mediante un bastidor de madera que le proporciona la rigidez suficiente al tiempo que permite que la madera se mueva con libertad, resolviendo así el gran problema de la intervención de la madera: los movimientos debidos a los cambios de humedad relativa del aire.

Del proyecto de recuperación de la pintura sobre lienzo que representa a una Virgen con el Niño, que copia una obra de Rubens difundida en Europa gracias a estampas que circulaban, se encargan los restauradores Daniel Aguilar e Inés Espigares. Obra anónima del XVII, en ocasiones fue atribuida, sin rotundidad, al pintor granadino Juan Leandro de la Fuente, activo en Granada entre 1630 y 1640. Esta obra, contra lo que suele ser habitual en nuestros fondos del siglo XVII no procede de la Desamortización de Mendizábal sino que fue adquirida en 1938 a Rafael Latorre. La intervención consiste en la sustitución del bastidor antiguo por un más sólido y de expansión, colocación de bandas perimetrales de tensión, limpieza de barnices oxidados y eliminación de repintes. Al eliminar la gruesa capa de barnices oxidados por el paso del tiempo, la pintura recuperará la rica policromía que ahora no se puede apreciar, recuperando así sus valores plásticos y estéticos.

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