“Motril: ni cuentas, ni confianza”, por Francisco Contreras Escribano

Francisco Contreras EscribanoFrancisco Contreras. Como es sabido tras los comicios locales del 25 de mayo de 2.015, nuestro ayuntamiento se constituyó sin mayorías, continúa por tanto actualmente vigente, el pacto de Gobierno suscrito entre el PSOE y el PA que mantiene en la alcaldía a Doña Flor Almón (PSOE); ello conlleva dificultades para la aprobación de los expedientes, entre otros el de Presupuestos anuales.

Corresponde al Pleno Municipal la aprobación anual de las cuentas públicas, si bien con anterioridad, existía la posibilidad de que cuando el Pleno no alcanzara la mayoría necesaria para su aprobación y siempre que se estuviera en presencia de un presupuesto prorrogado, la Junta de Gobierno Local tenía competencias para su aprobación, esta situación ya no resulta posible a tenor de lo dictado por el Tribunal Constitucional que declaró no ajustada al texto y nula la Disposición Adicional 16 de la Ley 7/85 reguladora de las Bases del Régimen local, en su STC 111/2016 de 9 de junio que literalmente dice:

En consecuencia, ya no podrá aprobarse por parte de la Junta de Gobierno Local, cuando el Pleno de la Corporación Local no alcanzara, en una primera votación, la mayoría necesaria: el presupuesto del ejercicio inmediato siguiente, siempre que previamente exista un presupuesto prorrogado; los planes económico-financieros, los planes de reequilibrio y los planes de ajuste a los que se refiere la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril; los planes de saneamiento de la Corporación Local o los planes de reducción de deudas; y la entrada de la Corporación Local en los mecanismos extraordinarios de financiación.

La realidad de Motril es que se siguen manteniendo prorrogados las cuentas públicas desde el ejercicio 2.015, que previamente habían sido aprobadas por la corporación anterior con mayoría del PP, y que la nueva corporación no ha negociado convenientemente, ni buscado una salida de desbloqueo, pese a que la normativa, ofrece variantes que permiten la aprobación de los presupuestos municipales sometiéndose a una moción de confianza, claro que ello supone hacer gala de la valentía que se debe suponer al político, éticamente obligado a anteponer los intereses ciudadanos a los intereses políticos propios. Se pudo y debió someterse a una moción de confianza vinculada a la aprobación de los presupuestos, porque hubiese permitido superar una situación de rigidez, pero claro, esto hubiese podido suponer la posibilidad, para el supuesto de no haber superado la confianza, de censurar la gestión municipal con la presentación de un candidato/a alternativo y de esta forma haber puesto en peligro la alcaldía, algo inaceptable e inconcebible a tenor del adiestramiento político y, por el tiempo que resta hasta una nueva convocatoria electoral municipal, imposible.

Francisco Contreras Escribano
Profesor. Abogado.

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