El Perdón, El Descendimiento y El Silencio, procesinaron por Almuñécar

ALMUÑÉCAR. El Miércoles Santo en Almuñécar procesionaron tres cofradías. Una jornada de fervor cofrade en una localidad donde la Semana Santa está declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía.

Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, María Santísima del Consuelo, Nuestra Señora del Carmen, Santas Verónica y María Magdalena.

La Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, María Santísima del Consuelo, Nuestra Señora del Carmen y Santas Verónica y María Magdalena saldrá una Semana Santa más a la calle el Miércoles Santo, con un recorrido sencillo a la vez que emocionante, que tendrá su momento más destacado a su paso por tribuna con el encuentro de sus titulares.

Clavado a la pesada cruz del pecado que le había acompañado en su camino hacia el Calvario se encontraba Jesús, herido por los que debían adorarle, vilipendiado por los gobernantes, mal entendido y abandonado por los supuestos hombres de Dios que debían protegerle. Sus discípulos también le habían dejado sólo; huían, se dispersaban, se escondían, le negaban. Pero Jesús, aún en estas condiciones, no renegaba, ni olvidaba la encomienda del Padre, que le envió “a buscar y salvar lo que se había perdido”, (Lucas 19:10), y rogó ante Él por el perdón para sus agresores. Unas palabras demostrativas de su cometido en el mundo y de la actitud que espera de nosotros con el prójimo. Es el amor hecho realidad, sin importar las circunstancias, el daño que se nos inflija, el odio que se nos demuestre, o el dolor que se nos cause: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, (Lucas 23:34).

Su origen es incierto. Lo que sí se es claro es que apareció algunos años después de terminar la Guerra Civil, en torno al año 1942. La imagen de Santa María Magdalena fue encontrada junto a la talla de otra de las obras de imaginería que aún se conservan, la de San Juan Evangelista. Así, formó parte del paso de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno hasta 1978, cuando se separó para formar su propia hermandad. En 1986 se le confeccionó un trono de mayores dimensiones por necesidades del itinerario, y años más tarde las Hermanas Dominicas bordaron el estandarte. Más tarde pasó a ser responsabilidad de la Agrupación de Cofradías.

A finales de la década de los 90, la cofradía sufrió algunos cambios internos. Hubo una reestructuración que derivó en la elección de Luis Alba Aragón como hermano mayor y el desfile de Santa María Magdalena se redujo a su salida procesional el Viernes Santo, en la celebración de ‘El Paso’ y su acompañamiento a la Cofradía del Santo Entierro.

A esta talla, una de las históricas de Almuñécar, se agregó en 1993 el Cristo del Perdón, obra del imaginero granadino Antonio Díaz Fernández. En la escena, Jesús viste una túnica blanca con la cruz a cuestas camino del calvario, de rodillas en una de sus caídas. La hermandad contaba con un trono de enormes dimensiones que debía ser transportado por 150 horquilleros -tanto hombres como mujeres- donde se veía a Cristo asistido por la Verónica cuando se acerca a él en su segunda caída durante el Vía Crucis. Sin embargo, esas dimensiones desproporcionadas provocaron que la cofradía tuviera que rechazar ese trono y elegir dos más pequeños. En el 2003, el imaginero sevillano Juan Antonio Blanco Ramos, le hizo el cuerpo entero a la imagen del Cristo, completando uno de los anhelos de esta cofradía.

La imagen de la Verónica hace dos papeles en la Semana Santa sexitana, el de Santa Mujer Verónica el Miércoles Santo y Viernes Santo por la mañana, y el de Santa María Magdalena el Viernes Santo por la noche acompañando al Santo Entierro. Además, la talla es articulada.

Cofradía del Descendimiento y Santa María del Alba.

La luz del Alba ilumina el descenso de Jesús de la Cruz

Cofradía del Descendimiento y Santa María del Alba.

La Cofradía del Descendimiento y Santa María del Alba cubrió un hueco inexistente hasta aquel momento con la representación de este pasaje bíblico el Miércoles Santo. Asimismo, se persiguió traer al barrio del San Miguel el fervor de una hermandad como ésta conocida como la del Cristo del Castillo. De su desfile procesional destaca la subida y la bajada de los dos pasos por El Majuelo.

“Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del día de reposo, José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya estaba muerto. E informado por el centurión, dio el cuerpo a José, el cual compró una sábana y, quitándolo, lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. Y María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían”. Así recoge el evangelio de San Marcos (15, 42-47) el descendimiento de Jesús, al que descendieron de la cruz, ayudándose de una escalera que pusieron primero detrás y luego delante de la Cruz, y subiendo unos lienzos para ayudarse para bajar el cuerpo.

La Cofradía del Descendimiento y Santa María del Alba representa desde el año 1998 este momento de la Pasión de Cristo a través de un conjunto escultórico, aún inconcluso, formado por las imágenes de Jesús, Nicodemo y José de Arimatea. Para culminar este paso, faltan las tallas de San Juan Evangelista, que ayudó a Jesús a bajar de la cruz, y de Santa María Magdalena, bajo sus pies. El otro paso que cierra el conjunto es el de la Virgen con la advocación de Santa María del Alba.

La hermandad fue fundada en mayo de 1993. Un grupo de personas de distintos barrios del municipio con inquietudes religiosas decidieron eligir el barrio de San Miguel como sede de la cofradía. Se pretendía así crear un nexo de unión, inexistente hasta ese momento, entre la Semana Santa y los vecinos del Castillo, así como motivar al pueblo en general hacia el mundo cofrade.

En septiembre de 1995 la imagen del Alba fue bendecida en una misa de campaña celebrada en la iglesia de la Encarnación, que contó además con la actuación de la Camerata Coral de Juventudes Musicales y las agrupaciones musicales de Nuestra Señora de la Piedad y Santa María del Alba (ambas desaparecidas hoy en día). Un año después, el 2 de marzo de 1996 se produjo la inauguración de la capilla provisional de la cofradía, en la calle San Miguel. Fue ya en la Semana Santa de 1998 cuando tuvo lugar su primera estación de penitencia con el trono prestado de la Cofradía de la Virgen de los Dolores, que, además, fue madrina de la hermandad, junto con la del Nazareno. Al año siguiente desfiló ya con el nuevo trono que actualmente se está completando su orfebrería. En 2000 salió por primera vez el Cristo acompañado de José de Arimatea y Nicodemo.

En estos años la hermandad ha estado, según la hermana mayor de la cofradía, Concepción Ramírez Moral, luchando “mucho”. Se han conseguido muchas cosas pero, sobre todo y lo más importante, dar al pueblo de Almuñécar un atractivo más en su Semana Santa, con un pasaje bíblico clave en la Pasión y Muerte de Jesús de Nazaret.

Ahora la entidad cofrade renueva su junta de gobierno con la elección también de su hermano mayor. En este caso, las urnas han dado otra vez a Ramírez Moral una renovación por cuatro años más en su cargo. “Encaro esta nueva etapa con muchas ganas de trabajar y muchos proyectos”, explicó. Asimismo, destacó la juventud de los nuevos miembros de la junta que proporcionarán a la hermandad un nuevo aire.

Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración (Silencio).

El silencio de un tambor anuncia la muerte de Jesús – “El Silencio”

Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración (Silencio).

Recogimiento, penitencia y dolor. Es “El Silencio” de una noche de penumbra, en la que las calles de Almuñécar se descubren al Santísimo Cristo de la Expiración abriéndole las puertas del cielo, tras su muerte en la cruz. La cofradía sexitana iniciará su estación de penitencia el Miércoles Santo en un desfile en el que el municipio se rinde a la imagen.

Se creó bajo el nombre del Santísimo Cristo del Rescate allá por el año 1956. Un nombre que recibió de sus propios fundadores residentes en ese barrio de Almuñécar. Salió a la calle un año después, ya con otro nombre, por el que sería conocido ya para siempre: el del Santísimo Cristo de la Expiración. Días antes de su salida procesional en la Semana Santa sexitana, la camarera mayor de la cofradía donó la imagen del Cristo, que, debido al paso de los años y al deterioro de la talla, ha tenido que ser restaurada en diversas ocasiones.

El trono es de madera de cedro, iluminado por cuatro hachones, y de dimensiones reducidas por exigencias del recorrido. Y es que el itinerario del Cristo del Silencio, como es conocido popularmente en el municipio, se realiza por el casco antiguo, con calles estrechas y pendientes pronunciadas. El estandarte, identificativos de la hermandad, es de terciopelo negro bordado en oro con el rostro del Cristo hecho por las madres adoratrices de Málaga. Los penitentes llevan también túnica negra y cinturón de esparto, como signo del recogimiento que representa. Durante la procesión, el desfile al paso del Cristo ya muerto tan sólo es acompañado por el sonar de dos tambores sordos, uno delante con la Cruz de Guía, que será renovada para el próximo 2011, y otro delante de Jesús, anunciando a todo aquel que se cruza que se está acercando a ellos, “ya llega El Silencio”.

Es una de las escenas más representativas de toda la Semana Santa y de las más veneradas por el pueblo, que ese día se lanza a la calle como un cofrade más en silencio, con los pies descalzos, colgando unas cadenas, cumpliendo así alguna promesa solicitada al Rey de los Cielos. Mientras tiene lugar el desfile procesional del Santísimo Cristo de la Expiración, se apaga el alumbrado público, siendo la única iluminación la de los cirios que portan los penitentes que desfilan a lo largo de todo el recorrido. Penumbra a la que sigue el más absoluto silencio y recogimiento del cortejo.

Ningún año, aseguran desde la hermandad, la luna quiere perderse al Cristo, creando sombras sobre las paredes de las calles del barrio de San Miguel, subiendo envueltos en una atmósfera llena de solemnidad, fervor y emoción. El humo de las bengalas que encienden los penitentes en la subida a dicho barrio crea, además, un ambiente en el que el cielo parece abrirse de arriba a abajo, para que Dios pueda recibir a su Hijo.

Almuñécar se prepara ya para acoger en sus calles a esta imagen, que desde hace años recorre las calles de la localidad el Miércoles Santo. Sin muchas novedades, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración afronta una nueva etapa con la renovación de la junta de gobierno de la hermandad y la elección de un nuevo hermano mayor, que desde hace unas semanas ostenta Antonio Guirado Castillo, con 36 años de trayectoria en esta cofradía.

Más de 200 almuñequeros acompañan a la hermandad en su salida procesional cada año, envueltos en negro luto, silencio y fervor.

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