Entrevista al violinista libanés Ara Malikian

Entrevista al violinista libanés Ara Malikian

ALMUÑÉCAR. Ara Malikian, uno de los más brillantes y expresivos violinistas de su generación, actuará el martes día 9 en Almuñécar, donde presentará su espectáculo “De Bach a Radiohead”, en el que hará un repaso por la Historia de la música. Junto a su violín, en un privilegiado entorno como el Parque de El Majuelo, trasmitirá todas las emociones de la música, de calidad, sin tipología, sin prejuicios.

¿Cómo definiría el espectáculo “From Bach to Radiohead”?

En realidad, el título en sí es un poco tramposo, porque tocamos “Todos los temas que nos gustan desde Bach hasta Radiohead”. De modo que el espectáculo consiste en eso, en tocar los temas que más nos interesan y nos emocionan de este extenso período.

De las piezas que interpretará el martes día 9 en el Parque de El Majuelo, ¿cuáles son las que más le emocionan? ¿Cuáles cree que más pueden emocionar al público?

Por suerte, estamos en un momento de nuestras carreras artísticas en el que podemos permitirnos el lujo de tocar aquello que más nos emociona y, por lo tanto, eso es lo que transmitimos al público a la hora de interpretar las canciones. Creemos y esperamos que el público sienta esa misma sensación.

¿Qué espera del público de Almuñécar?

La verdad es que es la primera vez que voy y sin embargo he oído hablar mucho del lugar y de su Festival de Jazz y me alegra mucho estar allí. Creo que con la ilusión, la música, el aire libre y el cariño del público, crearán un ambiente muy emocionante para todos.

En el mismo escenario que usted actúa el próximo día 9, también tendrá lugar el Festival de Jazz a finales de mes. ¿Cómo ve que un lugar con tanta historia, pues está junto a una antigua factoría de salazones fenicia, se combine con la música?

Me parece que la combinación de la antigüedad del lugar mezclada con la cantidad de artistas que han pasado por ese paisaje, será una mezcla muy inspiradora que obviamente va a influir positivamente en nuestro concierto.

¿Cómo define a los dos músicos que le acompañan durante el espectáculo, Juan Francisco Padilla y Rubén Rubio?

Son dos grandes músicos y además amigos desde hace mucho tiempo. El hecho de que nos entendamos muy bien fuera del escenario revierte directamente cuando estamos encima de él. Y eso genera un ambiente de buen rollo, que contagiamos al público.

Han catalogado este espectáculo como de alto contenido didáctico. ¿Cree que iniciativas como ésta pueden acercar obras de música clásica al público joven?

En mi opinión, nuestro trabajo más que ser didáctico, pretende contagiar a las personas del amor a la música, de una forma libre y sin prejuicios y sin importar el género musical, la época o el estilo. Nos sentimos más familiarizados con esta labor, porque creemos que es una manera de acercar la música, sea clásica o no, al público, incluido el joven.

¿Cómo ve el interés de la música clásica entre los niños? ¿Cree que se hace lo suficiente para transmitirles esta pasión?

Estamos convencidos de que la música clásica interesa mucho a los niños. Hoy en día cuando se oye hablar de música clásica, parece que haya que tenerle miedo, y sólo una élite de personas sea capaz de entenderla. Yo siempre cito a Manuel de Falla cuando dice: “La música clásica no hay que entenderla, hay que sentirla”. Y pienso que precisamente los niños son los que no pretenden entenderla, les gusta o no les gusta. Y la experiencia que yo he tenido es que los niños disfrutan mucho con la música clásica.

¿Cree que se valora el trabajo de los intérpretes de música clásica, como ocurre con la música moderna?

Cualquier trabajo hecho con sinceridad, humildad y sacrificio, siempre recogerá sus frutos, independientemente del estilo musical.

Usted lleva tocando el violín desde muy pequeño. ¿Qué supone la música en su vida?

La música me ha dado todo lo que tengo. Para mí es sinónimo de alegría y felicidad.

Usted se propone abolir la tradicional distinción elitista entre música “culta” y música popular. ¿Cree que lo va consiguiendo? ¿Ha notado una evolución en su tipo de público?

Yo creo que sí. La prueba de ellos es que a nuestros conciertos acude un gran número de personas de distintas edades, gustos, clases, estilos, etc. Yo pienso que el único peligro que tiene la música clásica es que la llamen “culta” y la aparten así del resto de las músicas de una manera tan arrogante. Todas las músicas son cultas en cualquier caso, y no se deberían tener este tipo de prejuicios, que no hace más que perjudicar y alejar al público de la música clásica.

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Archivado bajo Cultura, Música

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